(Caracas, 9 de agosto de 2010)--Entre marzo y mayo de este año, Mayumi Kodama y María Fernanda Rodríguez, participaron en el primer programa de mujeres emprendedoras que impartió el Instituto de Estudios Superiores de Administración, con el apoyo de la Alcaldía Baruta y la Fundación Cisneros. "Fue una experiencia muy enriquecedora, porque formalizamos lo que veníamos haciendo desde el año pasado. Creamos un plan de negocios ajustado a nuestros jabones", dice Rodríguez. Hasta marzo, la empresa de Kodama y Rodríguez se llamaba M&M, pero en el programa les recomendaron cambiarlo porque era ambiguo. Desde entonces comenzaron a pensar en nombres hasta que dieron con Kiut Collection. "En el proceso de crecimiento que hemos tenido nos ha gustado ir adicionando los jabones con otras cosas para hacerlo más atractivo y diferenciarlo del resto de los artesanales", señala Kodama.
Kiut Collection tiene dos líneas, una decorativa y una orgánica, en la que se incluye jabones de cacao, café, canela, avena, manzanilla, entre otros. Aunque el primer pedido que atendieron las socias fue de 50 piezas, ahora mensualmente en promedio fabrican 1.000 jabones. "Por ser productos nacionales, resulta más atractivo para los comerciantes, porque los tienen a mano y no tienen que esperar el proceso de importación que en ocasiones es muy lento", indica Rodríguez. Algunas de las tiendas en donde se pueden conseguir las piezas de Kiut Collection son Hanssi de Paseo El Hatillo, en Platería de Pilar en Las Mercedes, Amaliot en los centros comerciales Concreta y Parque Caracas.
Mayumi Kodama, licenciada en Letras, y María Fernanda Rodríguez, contadora pública, son amigas desde hace cuatro años. Se conocieron en la última empresa en la que trabajaron juntas, dejaron de verse y se reencontraron después de unos meses, en septiembre de 2009, cuando se convirtieron en socias casi sin pensarlo.
El impulso les dio resultados. Menos de un año después elaboran y comercializan jabones artesanales que fabrican en sus casas, en 12 tiendas de Caracas y 1 en Valencia, estado Carabobo.
"Mayumi y yo estuvimos fuera de Caracas hasta agosto del año pasado y, casualmente, regresamos más o menos en la misma fecha. Unos amigos nuestros bautizaron a su hijo y entregaron jabones como recuerdo. Nosotras, que estábamos sin empleo, nos ofrecimos para hacerlos. Las dos estuvimos en cursos para aprender a elaborar jabones artesanales", recuerda Rodríguez.
No imaginaron que aquellos talleres que hicieron por hobby se convertirían en algún momento en medio de sustento. Desde que comenzaron a ofrecer este tipo de recuerdos no han parado.
Los jabones que hicieron para el bautizo recibieron buenas críticas de familiares y amigos, lo que las impulsó a seguir con el intento. "Nos dedicamos a estudiar formas más atractivas de presentarlos", agrega.
Con la cercanía de las fiestas decembrinas, recibieron una sorpresa: un familiar les encargó 50 jabones para los regalos corporativos que su empresa entregaría a final de año. A esta iniciativa se sumaron otros miembros de la familia, que también hicieron pedidos para Navidad.
Septiembre fue buena época para comenzar.
Después fueron invitadas a participar en un bazar navideño de un colegio a fin de que ofrecieran sus productos.
"Nos encantó la experiencia. A la gente le gustaron nuestra oferta y eso nos entusiasmó a seguir el negocio", señala Rodríguez.
Expansión. Estas socias comenzaron 2010 con ánimo de formalizar la fábrica. A inicios de año, Kodama viajó a Estados Unidos y aprovechó para adquirir materiales e insumos para el negocio. "Traje cintas y moldes que no se consiguen con facilidad aquí", dice.
Con más diseños, en febrero decidieron ofrecer los productos en establecimientos.
La mamá de Rodríguez es comerciante y les facilitó la entrada al comercio formal. Además de las 13 tiendas donde se pueden conseguir los productos tienen amigos en Puerto la Cruz y Maracaibo interesados en venderlos.
El suministro de mercancía a las tiendas es previo pedido.
"Les llevamos un muestrario para que los comerciantes escogen lo que le interese y lo encargan. Pero no es rígida la muestra, hemos recibido sugerencias de algunos comerciantes, las que hemos incorporado a la producción". El pedido mínimo que reciben es de 36 piezas, y tardan en entregarlos, en promedio, entre 3 y 4 días, de acuerdo con el volumen y los diseños de los productos.
Por lo reciente del negocio y lo vertiginosos de su crecimiento aún no cuentan con un espacio exclusivo para las operaciones de la empresa; desde los jabones hasta las demás piezas que complementan la presentación las hacen en sus casas. "No es nada fácil porque hay muchos detalles, pero es una experiencia muy bonita. El proceso es totalmente manual. Además de los jabones hacemos las toallas y todos los demás elementos decorativos", dice Rodríguez.
Los jabones no se venden solos. Por ejemplo, hacen toallas con figuras de animales y así han creado un concepto: toalla con forma de perro y jabón con forma de hueso.
Idearon esta técnica porque luce atractiva y distinta a lo demás que ofrece el mercado.