Nos han solicitado exponer nuestras ideas sobre el desarrollo. Se trata de una excelente iniciativa y deseo hacer un aporte basado en la experiencia que he logrado acumular, así como en mis observaciones acerca de la realidad latinoamericana y sus perspectivas.
El reto del desarrollo es una cuestión práctica, pero como casi siempre ocurre, la acción requiere de una buena teoría para concretarse con éxito y eficiencia, y para que los esfuerzos no se diluyan sino que más bien se focalicen y alcancen los resultados que deseamos.
Creo en tal sentido que el desarrollo es producto de los valores que guían a una sociedad. No cabe duda que las buenas políticas macro y microeconómicas son importantes. Pero en última instancia, si no existe voluntad de cooperación entre el sector público y el privado, solidaridad social, compromiso con las nuevas generaciones, capacidad para prever el futuro y ahorrar, apego al trabajo y respeto a leyes comunes para todos, el progreso se dificulta y las sociedades se estancan.
Es por todo ello que desde la Fundación Cisneros nos hemos empeñado por varias décadas en promover la educación, para transmitir valores que a su vez incidan positivamente en el desarrollo y bienestar de las comunidades.
Como con acierto señaló Carlos Fuentes, en sus palabras durante el acto en el que le fue conferido recientemente el Doctorado Honoris Causa por parte de la Universidad Católica Madre y Maestra, de la República Dominicana: “Frente a la creciente desigualdad social que impera en el mundo, el llamado político y moral es ayudar a que la gente se abra camino para dejar a un lado la pobreza”.
y Paul Krugman, premio nobel en economía del 2008, declaro este pasado 11 de Mayo aquí en en México que en el ámbito educativo ningún país ha podido salir adelante si no tiene una población bien educada.
Esa ha sido también la visión medular de nuestra tarea fundacional. Tal visión del desarrollo ha sido adelantada en función de ciertas convicciones y métodos, de determinadas ideas sobre el trabajo fundacional que deseo proponerles, y que constituyen el conjunto de mejores prácticas que nos guían.
Parto de la convicción de que debemos ampliar y multiplicar el ámbito y la productividad de nuestros esfuerzos. Para ello es clave definir dónde debemos incidir y cómo hacerlo.
Pienso igualmente que un eje decisivo para nuestra acción es el de la relación entre el sector público y el sector privado en nuestros países, y que debemos lograr una interacción más eficaz para que nuestros empeños privados multipliquen sus éxitos.
Creo que tenemos que salir del ámbito puramente local, de las iniciativas que se quedan dentro de límites más bien estrechos, para actuar con mayor ambición e imaginación. Para nuestra generación no son suficientes las iniciativas fundacionales tradicionales, si bien las valoramos inmensamente, pues como dije antes no pocas veces tales iniciativas sobreviven en espacios limitados.
Ante la magnitud de los desafíos que enfrenta el continente, nos corresponde esmerarnos para trabajar en conjunto con los gobiernos y con el sector público en general, y asegurarnos que entiendan el sentido y potencial de nuestros proyectos y métodos, de manera de aplicarlos a nivel local, regional y nacional.
Esta convicción nos ha llevado en la Fundación Cisneros a medir y calificar el éxito de nuestros programas con criterios innovadores, que se vinculan a nuestra aptitud para interactuar con los gobiernos y otras autoridades públicas del país, región o localidad de que se trate: en primer lugar para lograr que nos escuchen, en segundo lugar para persuadirles, y finalmente para asegurar su participación como aliados o socios en los diversos proyectos.
Se trata de persuadirles a nivel conceptual, y de procurar que asimilen de manera creativa y ánimo de cooperación las buenas prácticas y métodos de trabajo que se han comprobado exitosos, pero que requieren expandir su escala y ampliar su cobertura.
América Latina presenta logros significativos en el avance hacia el desarrollo, pero con la excepción de Brasil, y quizás otros pocos casos, me atrevo a sostener que hemos fallado en lo que tiene que ver con la relación entre el sector público y el sector privado, para cooperar de manera fructífera y mejorar la sociedad.
En función de esos lineamientos hemos logrado, entre otros ejemplos, importantes resultados con el programa Piensa en arte en Costa Rica, uno de los cinco países de la región donde se ejecuta, y en el que gracias al impulso del Presidente Oscar Arias llegamos a todas las escuelas públicas del país, que utilizan nuestra metodología en los primeros grados de educación primaria. Proseguiremos con este programa en estrecha cooperación con el gobierno de la Presidenta Laura Chinchilla, quien ha afirmado que el arte y la cultura ocuparán lugar de particular relevancia durante su mandato.
En lo que se refiere a AME, nuestro programa de entrenamiento de maestros, trabajamos con las autoridades educativas en cada uno de los 14 países de la región donde se lleva a cabo, de modo que los gobiernos participen en la validación de los certificados que se otorgan a los educadores al completar sus cursos. Para citar un caso, en la República Dominicana actuamos en asociación con el Instituto Nacional de Formación del Magisterio, y hemos logrado juntos la capacitación de alrededor de 2.000 maestros en diversas localidades del país.
En Venezuela, alianzas con gobiernos locales también nos han permitido ofrecer los cursos de AME en diversas regiones del país, así como nos han facilitado la inserción de talleres de beisbol de nuestro equipo, Leones de Caracas, en programas dirigidos al desarrollo integral del niño y el adolescente como es el caso del programa de reinserción escolar de la Alcaldía de Baruta.
Por otra parte, nuestro canal de TV CLASE, que es el primero de televisión educativa en la región dirigido a niños, adolescentes, padres y maestros, se ha extendido a medida que crece la buena voluntad y comprensión, de parte del sector público en diversos países, sobre el potencial de este instrumento para promover la formación de las nuevas generaciones. En el Perú, para mencionar un ejemplo, el Estado se ha comprometido a que todas las escuelas reciban la señal. Ello es resultado de un convenio acordado en 2007, que a su vez condujo al desarrollo de un satélite educacional peruano, de modo de alcanzar ese ámbito plenamente. Nuestra meta es que ello se haga realidad en el conjunto de países a los que cubre CLASE.
En los materiales que hemos distribuido encontrarán ustedes información acerca de los objetivos, contenidos y alcance de los diversos programas educativos a los que hice referencia. Me gustaría aclarar en el período de preguntas y respuestas cualquier duda o inquietud.
Ahora bien, el mensaje que deseo enfatizar tiene que ver con la ampliación de nuestras ambiciones y objetivos, dirigidos a potenciar la productividad y eficacia de las iniciativas fundacionales para el desarrollo, estimulando la cooperación con los gobiernos y el sector público en general, mediante un esfuerzo de persuasión y colaboración que haga de nuestras mejores prácticas un instrumento útil y de gran alcance.
¿A qué mejores prácticas me refiero? Ya he hecho referencia a nuestro esfuerzo orientado a que se nos escuche, a persuadir y a trabajar con un empeño de genuina colaboración en vinculación al sector público, midiendo en gran parte el éxito en función de nuestra capacidad de convencer a los gobiernos que acojan nuestros programas y fortalezcan su eficiencia.
Me refiero a prácticas que hemos madurado y ejecutado con base en nuestras experiencias de negocios en general, que incluyen nuestros esfuerzos alrededor del proyecto turístico-ambiental Tropicalia en la República Dominicana, información adicional en torno al cual también hallarán en los materiales de apoyo que tienen en sus manos.
Tropicalia es un modelo de turismo sostenible localizado en la zona este de República Dominicana, que propone un desarrollo responsable y de bajo impacto en la zona de Miches, y que espera posicionarse como uno de los más atractivos destinos turísticos en el Caribe. Nuestro objetivo, en armonía con los principios que he venido exponiendo, es que Tropicalia exprese criterios de sostenibilidad ambiental, que sea viable y equitativo en los planos social y económico, así como culturalmente incluyente.
En este orden de ideas, quisiera mencionar nuestra experiencia de colaboración estratégica con FONDESA, la institución privada de microcréditos de mayor crecimiento en República Dominicana. En menos de dos años, y siguiendo la línea de alianzas público-privadas para desarrollar las comunidades donde se insertan nuestras iniciativas de negocios, se han otorgado más de 15 millones de pesos en microcréditos, beneficiando a 1.080 familias y consolidando 250 empleos.
Con base en lo expuesto, en una trayectoria de décadas y en nuestro empeño por ampliar el alcance e impacto de nuestros programas, hemos afinado una serie de mejores prácticas, entre las que resaltan las siguientes:
1) Integración plena de los principios de Responsabilidad Social Empresarial en los negocios, lo que nos permite desarrollar una estrategia de responsabilidad social cohesionada, que se pone de manifiesto en la toma de decisiones a todos los niveles de nuestra acción empresarial: en operaciones, recursos humanos, productos, servicios y suministros, selección de socios, aliados y contratistas, inversión cívica y asuntos comunitarios.
2) Impulso permanente a las asociaciones y alianzas público-privadas, para generar soluciones efectivas, sustentables y a largo plazo para las empresas y la sociedad. Ello traduce en la identificación de participantes (stakeholders) que añadan valor a los proyectos, y que incluyen autoridades locales, regionales y nacionales, la comunidad y sus diversos representantes, para garantizar el bienestar y seguridad de todos.
3) El esfuerzo sistemático de nuestra parte, tanto en lo corporativo como fundacional, para invertir en el recurso humano mediante proyectos educativos, de salud y medio ambiente, buscando una integración plena con el contexto sociocultural donde actuamos, pues entendemos que la salud del negocio depende de la salud del ambiente donde opera.
4) El establecimiento de puntos de referencia (Benchmarks) “haciendo bien las cosas desde su propio inicio”, lo que demanda un trabajo dirigido a persuadir, negociar, y buscar consensos de parte de todos los sectores e instituciones que convergen alrededor de un proyecto de negocios determinado.
En síntesis, lo que procuramos es, por un lado, que las actividades fundacionales estén intensamente integradas a la estrategia de negocios, y por otro lado que nuestra acción como ente privado se potencie y multiplique, a través de un esfuerzo sistemático de cooperación con el sector público, pues estamos convencidos de que de ese modo todos nos beneficiamos, contribuyendo así al desarrollo de nuestro continente.
Muchas gracias.