Considero un privilegio participar, en representación de la Organización Cisneros, en este importante foro organizado por la revista The Economist.
Agradezco a sus directivos su invitación, y en especial a Justine Thody, Directora Regional para América Latina. Les felicito por su iniciativa de reunir a líderes del gobierno, directores de instituciones internacionales, empresarios, y demás formadores de opinión, para intercambiar puntos de vista sobre temas que inciden en el panorama de negocios de la región y la inversión en Colombia.
Los asistentes al foro valorarán distintos puntos de vista, que permitan formar un juicio ponderado. Ese mismo espíritu de independencia y transparencia es el que promovemos en los medios de la Organización Cisneros.
La pregunta que deseo formular es ésta:
¿Cuáles son las perspectivas para los negocios en nuestra región?
Dicho de otro modo:
¿Cómo desarrollar un negocio exitoso, que navegue a través de fronteras, respetando las normas establecidas y manteniendo un enfoque eficiente y socialmente responsable?
Otra pregunta de interés es:
¿Qué nuevas destrezas se requieren para el éxito en un continente que ha experimentado cambios importantes empresariales, y que muestra áreas de prosperidad y a la vez presenta inaceptable desigualdad?
Describamos la situación. En un ámbito macro-económico, cuando hablábamos de inversión extranjera, pensábamos de forma exclusiva en flujos provenientes de Europa y los Estados Unidos.
Y aun cuando la presencia asiática es un componente de la inversión que ha venido creciendo, en estos momentos, en América Latina, más del 30% de las inversiones extranjeras, en fusiones y adquisiciones, provienen de empresas cuyo origen es latinoamericano.
América Latina tiene 450 millones de consumidores. Permítanme incluir a este mercado los 40 millones de hispanos de Estados Unidos, que son también consumidores de empresas latinoamericanas, lo que nosotros anticipamos hace veinte años. Quizás el mejor ejemplo de ello es Univisión.
En 1992, Emilio Azcárraga de la cadena Televisa, Jerrold Perenchio y nosotros en la Organización Cisneros compramos la mayor empresa de medios en idioma español de Estados Unidos que sirve a ese mercado en su propio idioma.
Los empresarios latinoamericanos hemos decidido internacionalizarnos, y lo hemos logrado a una escala que no habíamos previsto.
Este cambio tiene consecuencias fundamentales, pues implica que la región cuenta con un talento y un capital disponibles que permiten apalancar los procesos de crecimiento y de innovación, y reducen la dependencia de mercados como el norteamericano o el europeo.
Una lectura simplista sostiene que el crecimiento de América Latina durante estos últimos años ha sido consecuencia esencial de un aumento de los precios de los productos básicos; petróleo, gas, cobre y oro. Lo cierto, sin embargo, es que los empresarios latinoamericanos hemos desarrollado nuevas industrias, las hemos transformado y puesto a competir internacionalmente. Los ejemplos en Colombia, Venezuela, Chile, México, Brasil y Perú son múltiples.
Incluso, estamos viendo como las empresas latinoamericanas, en áreas de servicio, particularmente vinculadas a las telecomunicaciones, el entretenimiento, la ingeniería, y otras, están exportando sus modelos de negocio. Este es un cambio cualitativo de gran significación.
Planteo de nuevo la interrogante:
¿Qué debemos hacer los hombres de negocio latinoamericanos?
Debemos continuar fortaleciendo dos herramientas gerenciales: Un conocimiento profundo de los cambios globales, de lo que demanda el surgimiento de China e India, y de las nuevas formas de organización de las empresas en una era dominada por la información.
Al mismo tiempo debemos tener un sentido de responsabilidad social en la forma como agregamos valor dentro de nuestras sociedades.
Permítanme referir las palabras de mi hija Adriana, Vicepresidente y Directora de Estrategias de la Organización Cisneros, en el Foro de Empresas Familiares celebrado el día de ayer en Sao Paulo, Brasil, donde habló sobre una de las fortalezas de nuestro grupo empresarial.
Nosotros supimos desde un principio que la labor social va de la mano con los objetivos de negocios.
En sus palabras, “Nos dimos cuenta que había mucho por hacer para cambiar el curso de nuestro continente.
“Desde nuestro punto de vista, la disparidad entre los diferentes grupos sociales en nuestras sociedades se debe en buena medida a un sistema educativo que tiene muchas fallas.“
"Estamos convencidos que nuestro modelo de negocios debe fortalecer su dimensión social, y que en este aspecto nos debemos enfocar en cómo mejorar los estándares educativos en América Latina”.
Latinoamérica es tierra fértil para iniciativas sociales, y la Fundación Cisneros es una de las organizaciones que hace su parte.
En tal sentido, la iniciativa Actualización de Maestros en Educación (AME) de la Fundación Cisneros está a la vanguardia del aprendizaje a distancia para miles de maestros en toda Latinoamérica.
Adicionalmente tenemos clase, el primer canal educativo pan regional no comercial del mundo, con el que estamos llegando a innumerables escuelas, estudiantes, y televidentes.
Los empresarios debemos ser flexibles y desempeñarnos en una región que no escapa a la inestabilidad política, situación que complica las reglas del juego.
Esto no quiere decir que debamos unirnos a las polarizaciones que tanto hemos visto en nuestros países, sino más bien aprender a operar en medio de estas difíciles circunstancias, manteniendo dentro de lo posible una línea equilibrada y ponderada.
Nosotros, todos, somos agentes del cambio y podemos tener éxito, formando parte activa de la comunidad, dando buen ejemplo y tratando de influir sobre los demás al enfocar los retos a largo plazo.
Los empresarios latinoamericanos debemos desarrollar las siguientes cualidades:
1. Una visión de largo plazo, sin perder de vista los riesgos inmediatos.
2. Una sensibilidad especial, para ver oportunidades en donde otros ven amenazas.
3. Empatía social, que nos permita ser percibidos como forjadores de un legado y
partícipes en la construcción de instituciones.
Como empresarios debemos entonces ganarnos la licencia formal para operar, y también una licencia social de funcionamiento. Las dos son necesarias.
Por otra parte, movernos en dos direcciones para enfrentar la crisis financiera y salir airosos.
La primera es reinsertar a los bancos multilaterales de una forma más activa, invirtiendo en temas de infraestructura, que tanto requiere América Latina para competir globalmente.
En ese sentido Colombia ha venido haciendo anuncios sobre grandes planes de desarrollo en cuanto a carreteras y puertos, esenciales para que un país avance a buen ritmo.
Aun cuando parte de la responsabilidad por el éxito de estos proyectos recae en los contratistas privados por ser muchas veces los ejecutores de las obras, los gobiernos cuentan con los principales recursos.
Esta fuente de financiación va a ser de gran relevancia en los próximos años pues los flujos de inversión privado van a descender.
El otro factor será la capacidad de movilizar el ahorro interno, particularmente de los fondos de pensión, para dirigirlos a los mercados de capital de una forma responsable.
Según las proyecciones del Fondo Monetario Internacional, el 2009 verá una desaceleración generalizada, con diferencias en cuanto a su impacto en distintas regiones del planeta.
En este marco, cabe apuntar que los países que más sufren en una recesión son los que más dependen de su comercio exterior.
En esto coincidió esta semana en Bogotá Nouriel Roubini, consultor del FMI y el Banco Mundial. Incluso dijo que entre los países pequeños debe haber más integración para reducir la dependencia de EE.UU.
Por el momento eso parece aplicarse a Colombia. El riesgo es que una vez la recesión haya pasado, lo opuesto sea cierto, por lo que los planes de inversión no deben ser de corto plazo.
El caso Colombiano presenta condiciones coyunturales atípicas con relación al resto de la región.
Hablando sobre el panorama económico de Colombia, el Director de Fedesarrollo Roberto Steiner dijo recientemente que dentro de cada región, la crisis afecta de distinta manera a cada país.
Colombia, según él, tiene su déficit fiscal bajo control, cuenta con reservas internacionales abundantes, y tiene un sector bancario sólido y vigilado, aunque la demanda de crédito haya bajado.
Fedesarrollo también la identifica como una de las claves en una política contra-cíclica que ayude al país a enfrentar la tormenta. Otra clave, dice, es aumentar el gasto en programas de asistencia social.
El PIB y la generación de empleo en Colombia, tras la caída del desarrollo industrial y obras civiles en tiempos recientes, está dominado por el área de servicios. Por otro lado, hemos visto que los dos sectores donde se ha visto mayor integración en el ámbito regional son el financiero y el de telecomunicaciones.
Y en esta área de servicios es donde la Organización Cisneros ha contribuido con Colombia, y puede hacerlo en grande en un futuro cercano.
Manejamos negocios de entretenimiento en más de 100 países, siendo nuestra piedra angular la producción de contenido de televisión, en el que tenemos 50 años de experiencia.
En Colombia también apelamos a una larga y distinguida historia.
Para referirme a tiempos recientes, trabajamos con los Carvajal para establecer DirecTV, y fuimos co-fundadores y socios del Canal Caracol de televisión. Además, estuvimos en su Junta Directiva y en la Junta de Programación durante años.
Como ustedes saben, nosotros somos uno de los tres aspirantes a operar el tercer canal privado de televisión abierta, en asociación con un gran número de empresarios colombianos que creen en nuestro proyecto para el canal y en el Centro de Producción que hemos proyectado.
Este último le dará sostenibilidad, generará empleo y proporcionará estabilidad a toda la cadena de valor involucrada en la industria de la televisión.
Estamos hablando de productores, libretistas, actores, escenógrafos, diseñadores de vestuario, todos trabajando bajo un solo techo, con un sólido esquema de contratación.
Estamos hablando de arquitectos, ingenieros, capataces y obreros. Estamos hablando en principio de más de 3.000 empleos directos, más un gran número de contratistas, y miles de personas más que se beneficiarán de manera directa o indirecta.
Esa es nuestra visión. Lo que vislumbramos se acopla perfectamente con la política de atraer inversión a Colombia del Presidente Uribe.
Nosotros somos una empresa familiar y contamos con una trayectoria exitosa, que se basa en el trabajo arduo y responsable. Trabajar, generar empleo y desarrollo, y ser partícipes de un mejor futuro para nuestros países y nuestra región, son los imperativos que nos inspiran, y con los que deseamos inspirar a los demás.